Divagaciones sobre el tiempo
Me proponen hablar sobre el tiempo, pero no sé yo si al hacerlo sólo servirá para perderlo, suponiendo que el tiempo se pueda perder o ganar, en todo caso se aprovecha o desaprovecha, pero sin mayores repercusiones para los ciclos naturales de la vida. Es decir, que el mundo gira y gira y no se detiene por muchos Kit Kat que nos tomemos, por muchas paradas que hagamos en el camino él transcurre ganándonos siempre la batalla. Resignémonos, porque al final, por muchos intentos que hagamos para comprender en qué consiste el tiempo de nuestra vida, sólo lograremos morir con más dudas de las que nacimos.
El tiempo, claro está, no es el mismo para ti que me lees como para mi que escribo esto, subjetivamente hablando. Hay un tiempo para el que espera, largo y pesado, pues como dice el refrán: “quien espera, desespera”. Y otro tiempo para quien ya ha obtenido y disfruta lo esperado; para ella o él (no quiero yo hacer discriminaciones entre sexos), el tiempo es fugaz y corto, siempre insuficiente cuando disfrutamos de su relatividad y abstracción de forma positiva. Por supuesto, el tiempo no transcurre del mismo modo cuando tienes 5 años que cuando tienes 50 (bueno, en realidad no lo sé porque aún me queda otro cuarto de siglo para llegar a la cincuentena, pero lo supongo). Ni se puede hablar de él sin caer en divagaciones sin sentido, como yo en este instante.
Es importante encontrar nuestro tiempo, nuestro momento de placer en solitario, o en compañía, según preferencias, pero sobre todo, nunca hacer de él una herramienta para la desidia y el tedio, virtudes demasiado grandes como para que puedan soportarse con alegría.
El tiempo es importante, al menos para nosotros que pasamos toda nuestra vida mirando el reloj para saber si llegamos puntuales, si aún no es demasiado tarde para tomarnos el último cubata, para fumarnos el último porro de la noche, para besar esos labios que no se dejan querer a la primera de cambio, y esperas ávido una insinuación para acariciarlos con los tuyos empezando por la comisura. Mientras esperas que esto último llegue, si llega, el tiempo es más eterno de lo que nunca fue.
Mientras el tiempo pasa y el estómago me dice que ya es hora de desayunar algo, os dejo para ver si aprovecháis el tiempo pensando alguna divagación tan inservible como esta.
